Mujer Origen tiene una base de rebeldía e inconformismo en la búsqueda y defensa de la verdad.
La cultura actual está yendo en contra de la naturaleza, que es belleza, y es también verdad, y en contra del cristianismo, que nos ayuda a discernir entre el bien y el mal.
La mujer se ve envuelta en el engaño de la posverdad, en el que se niega la realidad de lo que somos, de lo que tenemos dentro, de lo que siempre fue porque funcionaba, y vivimos desquiciadas.
Mujer Origen te muestra cuánto mal te está haciendo todo esto a tu vida y a tu familia.
Hoy todo es confuso, la verdad se niega y se penaliza socialmente, las redes nos muestran una falsa cara del mundo, la libertad se usa como excusa para sobrepasar los límites de la moralidad.
Las mujeres somos el corazón y el alma de nuestra familia, y si nosotras no estamos bien, si nos confunden, nos distraen, nos convencen, nos manipulan... las decisiones que tomemos no serán libres ni acertadas.
El día a día está lleno de pequeñas decisiones... cómo resolvemos un enfado con nuestro marido, cómo usamos lo digital en nuestra familia, qué consumimos, cómo vivimos el perdón, qué hacemos por amor, qué priorizamos ante la tensión... cómo normalizamos el estrés.
Mujer Origen te ayuda a tener las cosas más claras, ganar seguridad y tranquilidad, y así mejorar tu matrimonio y tu maternidad.
Soy Alejandra Caballero,
esposa, madre, y mujer feliz.
Creé Mujer Origen en 2025, tras nacer mi hijo Jaime y estando embarazada de mi hija Paloma.
Un proyecto ilusionante que he estado creando desde el propósito, la claridad y el amor. Pero sobre todo, desde la consciencia.
Nací en el 87, soy la mayor de 3 hermanos, y siempre fui una niña muy "madrecita", responsable, curiosa, observadora, y creativa.
Estudié ADE en Sevilla, mi ciudad natal, hice Erasmus en Nantes, Erasmus prácticas en París, y posteriormente me especialicé con un máster de Recursos Humanos.
Estuve 3 años trabajando con mi padre, pero ingenua de mí, pensaba que en una multinacional aprendería más (años más tarde he aprendido a dar valor a las pequeñas y medianas empresas, tomando consciencia del enorme sacrificio y capacidad que hay que tener para desarrollarlas).
En 2018 empecé a salir con mi marido. Nos gustábamos, nos llevábamos muy bien, pero en algunos temas teníamos enfoques bastante distantes. ¿Por ejemplo? Pues ambos queríamos ser padres, pero él no se planteaba tener hijos antes de casarse y yo, por aquella época, pues decía que por qué no (ahora soy fiel defensora de que todo tiene su orden natural, y conozco el significado del matrimonio). Nos queríamos, eso seguro. Pero no era sólo el sentimiento lo que nos unía, sino la voluntad de hacerlo. El querer estar juntos, y trabajar para que funcionase. La voluntad de ser mejor para el otro. La voluntad de reconocer. Y de dar antes que esperar recibir.